ComuniOS
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Por qué creé ComuniOS

Alex Elgueta cuenta por qué creó ComuniOS, el software para condominios en Chile: un edificio sin transparencia, dos emprendimientos que no resultaron y un vecino como socio.

Hace un par de años, en el condominio donde vivo, empezamos a usar una conocida plataforma de administración de condominios. Tenía los gastos comunes, los cobros y los reportes, y al principio parecía suficiente. Con el tiempo me di cuenta de algo que me costó ponerle nombre: la plataforma le servía a la administración, pero a los vecinos nos quedaba lejos.

Nadie sabía bien qué pasaba en la comunidad. No teníamos claro en qué se gastaba la plata ni por qué subía el gasto común de un mes a otro. Los problemas de los espacios comunes se comentaban en el grupo de WhatsApp y ahí quedaban, sin registro y sin seguimiento. Había poca transparencia, y cuando falta transparencia aparece la desconfianza entre vecinos. Yo quería una comunidad feliz, y lo que veía cada semana era una comunidad cansada, tratando de ordenar el caos con lo que tenía a mano.

Ahí empezó ComuniOS. Quería un sistema pensado para todos los que viven y trabajan en un edificio: la administración, la conserjería y, sobre todo, los residentes. Algo que ayudara a ordenar el día a día y que hiciera más fácil convivir.

Lo que aprendí antes de llegar aquí

Llevo años trabajando en startups. Estuve en una plataforma de arriendo de autos entre personas, al estilo de Turo, y en varias otras empresas que partían de cero. También aporto a Titvo, una plataforma open source que usa IA para encontrar problemas de seguridad en el código, y mantengo Voysse, un proyecto propio con el código publicado para que agencias creen agentes de IA para sus clientes. Todo eso me enseñó a construir rápido, a escuchar a quien usa lo que hago y a compartir lo que aprendo.

En paralelo, intenté dos veces crear algo propio.

El primero fue Coldpower, una empresa de transporte de alimentos refrigerados. Intenté hacerlo todo yo, sin conocer mucho el rubro, y no funcionó. Me dolió, pero me dejó algo claro: quería construir cosas por mi cuenta, aunque costara.

Después vino Portal de Especialistas, junto a mis socios Andrés Cooper, fundador de Chileautos, y Nicolás Sanzana. Fueron dos años que disfruté muchísimo, y de Andrés aprendí varias cosas que hoy aplico en ComuniOS. El problema que queríamos resolver existía de verdad. Buscamos capital, levantamos rondas de inversión y nos pasaron muchas cosas, buenas y malas. Pero el negocio tenía dificultades de fondo: era difícil de monetizar, lo que cobrábamos era poco y los clientes no volvían seguido. Ahí aprendí que un dolor real no basta si el modelo de negocio no acompaña. También aprendí que la cultura importa tanto como el producto, y que quiero trabajar en un lugar horizontal, donde las ideas valgan por lo que son y no por el cargo de quien las dice.

De esos intentos saqué otra lección, quizás la más importante: rodearme de personas que sepan lo que yo no sé. Soy bueno construyendo, pero la parte comercial nunca ha sido mi fuerte. Vender, conversar con clientes, abrir puertas. En Coldpower lo aprendí a la mala, y en Portal vi lo que cambia tener al lado a alguien con experiencia como Andrés.

Un vecino

Por eso esta vez lo hice distinto. Mi socio, Francisco Urzúa, lleva el área comercial de ComuniOS y es mi vecino. Con el tiempo me fui dando cuenta de que era fuerte justo en todo lo que a mí me falta, y un día le hablé y le conté la idea.

Me gusta que ComuniOS haya nacido así, entre dos personas que comparten pasillo, gastos comunes y los mismos problemas que queremos resolver. Antes de ser los que hacen ComuniOS, somos sus usuarios.

La cultura que quiero

Hoy trabajo en Karibu, y quiero darles las gracias. Ahí he vivido lo que significa trabajar en un lugar donde puedes decir lo que piensas, proponer ideas sin miedo y donde el equipo se cuida. Es la cultura horizontal que aprendí a valorar después de Portal, y es la que quiero para ComuniOS. Cuando crezcamos y lleguen más personas, quiero que sientan lo mismo que siento yo hoy.

Por qué vale la pena

Hay algo que me encanta de las startups: empiezan como una idea que casi nadie más ve. Una conversación con un vecino, un problema que te molesta todas las semanas, noches enteras escribiendo código. La mayoría no llega lejos, y lo sé por experiencia propia. Pero las que llegan cambian, aunque sea un poco, la forma en que vive la gente.

ComuniOS parte de algo muy concreto: que en mi edificio, y en el tuyo, las cosas funcionen mejor. Que sepas en qué se gasta la plata de tu comunidad, que un problema en los espacios comunes quede registrado hasta que se resuelva, que la conserjería no dependa de un cuaderno. Que vivir en comunidad vuelva a sentirse como algo bueno.

Todavía estamos al principio. Si vives en un condominio, si administras uno o si simplemente te gusta ver cómo nace algo, te invito a acompañarnos.